Comentario del mes
 


Benedicto XVI : “tu es Petrus”
por Gabriel Zanotti

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La muerte de Juan Pablo II y la elección de su sucesor, Benedicto XVI, han despertado una serie de comentarios que revelan expectativas un tanto curiosas y una crisis en la noción de autoridad del Sumo Pontífice.

Desde fuera de la Iglesia –aunque sólo Dios sabe quiénes están “fuera”- ello no es novedad. Pero en los fieles de la Iglesia Católica, las divisiones entre quienes esperaban un papa “reformista” y otros que esperaban a uno “conservador”, han llegado esta vez a un nivel de disenso interno que no es algo nuevo en la historia de la Iglesia, pero no por ello deja de preocupar de algún modo (decimos de algún modo porque ninguna preocupación humana debe afectar nuestra fe en la indefectibilidad de la Iglesia).

Espero desde luego la corrección de los biblistas y expertos en Sagradas Escrituras, pero, si mal no recuerdo, Jesús dijo a Pedro “confirma a los hermanos en la fe”. En la fe. ¿En cuál? ¿En la de ayer, en la de hoy? ¿En la fe de la Iglesia tal o cual? ¿En la fe de tal o cual pontífice? ¿En la fe de tal o cual teólogo?

Tal vez quepa alguna de estas preguntas en los debates que tenemos con los hermanos separados. Pero parece que hoy en día para un católico romano no hay nada peor que otro católico romano…

Fe. Sencillamente fe. La fe que ilumina al ignorante, a los que no sabemos nada, pero que por fe sabemos que la Iglesia es Espíritu: es el Cuerpo Místico de Cristo, cuya cabeza visible es el Sumo Pontífice, cuya misión es nada más ni nada menos que confirmarnos en nuestra fe. Una misión de hermenéutica sobrenatural; una misión de interpretación iluminada por el Espíritu Santo, misión que con divina sabiduría deja Jesús a Pedro sabiendo que de lo contrario, después del pecado original, iba a haber tantas “iglesias” como personas humanas hubiere.

Ante esa misión del Pontífice, todo lo demás es contingente. Puede ser un sabio teólogo y vivir en el actual estado del Vaticano; puede ser un humilde viejito que viva en una cueva, puede ser que tengamos que volver a las antiguas catacumbas. Puede ser que tenga diplomacia o que no la tenga; puede ser que viaje en avión o camine pidiendo limosna por las calles. Todo eso es contingente. Lo necesario, lo que pertenece a la indefectibilidad de la Iglesia, es que el Sumo Pontífice nos confirmará en la fe, y de ese modo la conservará.

Desde esta perspectiva, cabe reenfocar nuestros debates sobre la autoridad del pontífice. El Instituto Acton Argentina, cuya misión se mueve en un ámbito opinable la mayor de las veces, por eso mismo no tiene más que decir, ante Benedicto XVI, “tu es Petrus”, y nada más, sencillamente nada más.

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